Las teorías conspiranoicas que están llegando desde Argentina, especialmente de creadores de contenido que monetizan los pinchazos, han alcanzado cotas dignas de análisis. Por fortuna la prensa tradicional no compra estos desmadres, pero sí muchos fans, a veces decenas de miles muy fanáticos, que necesitan de explicaciones esotéricas a lo que fue una simple derrota ante un rival mejor.

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