El 10 de mayo de 2014 fui a apoyar a mi equipo, el CD Tenerife, al estadio de nuestro eterno rival, la UD Las Palmas. Ya se sabe lo que ocurre a veces cuando estás en la grada visitante: cruzas algún comentario irónico, alguna pullita con la afición local. Y eso fue lo que hice yo con una de las chicas que estaban al otro lado de la valla que separa las aficiones, pincharla con algún comentario jocoso. Pero el caso es que empezamos a hablar, nos caímos bien… y a la media parte me atreví a pedirle el teléfono. Aunque terminamos perdiendo ElDerbi Canario por 1-0, no me importó demasiado. Yo ya solo tenía en mi cabeza un nombre: Judith.

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