Un gol de Messi, un disparo raso, preciso y ajustado al poste izquierdo del Memo Ochoa ha desenredado en el minuto 64 el embrollo en el que estaba Argentina, más fuera que dentro del Mundial si no conseguía imponerse en el partido contra México. Ambas selecciones no lograban imprimirle fluidez a su juego ofensivo por culpa de las constantes interrupciones, hasta que el de Rosario encontró un hueco milimétrico lejos de la frontal del Tri. El 10 conectó un disparo que tenía unas posibilidades irrisorias de ser gol y dio alas a su combinado. El gráfico muestra el peligro que produjo cada equipo, minuto a minuto:

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