Nakamura (derecha) felicita a Carlsen tras la victoria del noruego en la primera ronda del torneo de Weissenhaus (Alemania), este viernes

Tras sus trifulcas de fin de año en Nueva York contra la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y su boda y luna de miel posteriores, a Magnus Carlsen se le veía feliz al mediodía en el complejo hotelero de lujo en Weissenhaus (Alemania). Pero no podrá dormir plácido con tres derrotas en las cinco primeras partidas rápidas del torneo inaugural del nuevo Grand Slam de la modalidad freestyle (o 960), por la que el noruego apuesta con fruición. Este sábado deberá emplearse a fondo para entrar en los cuartos de final.

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Carlsen junto al mecenas Jan Henric Buettner (centro), fundador de Freestyle Chess, y el consejero delegado, Thomas Hersch, este viernes en Weissenhaus (Alemania)

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