Carlo Ancelotti se marchó hace dos semanas de Vila-Real con un órdago público a LaLiga: “Es la última vez que jugamos un partido con menos de 72 horas de descanso”, aseguró. Entre el final del encuentro de Champions contra el Atlético y el inicio del duelo en La Cerámica habían transcurrido unas 66 horas y media. Este viernes, en la previa del choque ante el Leganés (21.00, Movistar), el técnico italiano incluyó una matización a la advertencia. “Tengo que añadir una cosa”, se arrancó, “sin razón justificada. Porque a veces puede pasar que nadie puede cambiarlo, por muchas razones. Con el Villarreal, se podía cambiar el horario. El Villarreal y las televisiones estaban de acuerdo. La única que no estaba de acuerdo era LaLiga. No había razón justificada. Se podía cambiar y punto. Y, si un partido se puede cambiar y no lo hacen, no vamos a jugar. Si no se puede cambiar, nosotros, obviamente, nos presentaremos a jugar”, explicó.

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