Los focos apuntaban a Haaland y a Vinicius, las dos estrellas que junto a Mbappé se van a repartir los trofeos y las portadas durante la próxima década ahora que Messi y Cristiano han cedido el testigo. <strong>Que nadie se engañe de cara a Manchester porque el ogro noruego es tan fiero como lo pintan, y si pasó por el Bernabéu de puntillas fue más por mérito de Rudiger que por otra cosa</strong>, aunque también contara el escaso acierto de sus compañeros. Cierto que ni De Bruyne, ni Bernardo Silva ni Grealish acertaron a conectar con él, pero tuvo mucho que ver el partidazo que se marcó el central alemán, bien secundado en su marcaje por Alaba. Ausente Militao, los dos centrales llegaban a este partido después de una temporada bastante discreta y anoche, en una cita de la máxima exigencia, respondieron ofreciendo su mejor versión. <strong>El marcaje de Rudiger a Haaland fue sencillamente impecable. Una jaula. Que el mejor goleador del momento pase prácticamente desapercibido tiene un mérito enorme</strong>, sobre todo cuando no eres titular y entras y sales del once de manera habitual.

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