Un rato antes de salir a por una nueva medalla de oro, María Pérez espera embutida en un chaleco con un par de ventiladores incorporados. Un regalo de Asics, la marca que le patrocina, y que, en realidad, igual de sofisticado pero mucho más mundano, reproduce la chaqueta cerrada que llevan en Japón los operarios que trabajan en verano al aire libre. Más tarde, cuando los marchadores ya dan vueltas al circuito y bendicen que un manto de nubes les ha privado de la insolación, los entrenadores parece que estén en la barra de un festival. Jacinto Garzón, Alejandro Aragoneses y José Antonio Quintana, con la ayuda de Santi Pérez, golpean las gorras contra el suelo para picar el hielo que llevan dentro.

