Una catarata de emociones. Cientos de horas de entrenamiento. Jornadas de soledad frente a la canasta y, cuando llega el día de la victoria o la derrota, las emociones se desatan. Jalen Marquise Brunson, el base de los Knicks que ha anotado 45 puntos en el quinto partido para darle la victoria decisiva a su equipo para coronarse campeones de la NBA por primera vez en 53 años, está eufórico, pero no lo aparente. Ha sido nombrado el MVP de las series finales con una soberbia actuación durante todos los playoffs.

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