El escenario era tan favorable que el Atlético decidió bajarse del mismo. Lo que se había vivido durante un cuarto de hora en el Metropolitano podría pasar perfectamente a los anales de fútbol, ese portero novedad en el once, esas dos pifias del muchacho, la primera para que aún tuvieran que combinar Lookman, Julián y Llorente, la segunda dejando directamente solo a La Araña, entre una y otra en el colmo de males del Tottenham un resbalón del Cuti para que Griezmann parara el tiempo, total que 3-0 sin comerlo ni beberlo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *