Al Atlético le bastó con un gran primer tiempo para derrotar al Sevilla, alcanzar los siete puntos y darse una alegría en medio de la convulsión del caso Julián. Baena, soberbio, como su propio equipo en el primer acto, se disfrazó del argentino para sentenciar a su favor un partido que el Atlético ensombreció en la segunda mitad. Entonces, el Sevilla, muy digno, le superó y le puso en apuros. No obstante, el choque quedó prácticamente sentenciado en esa primera mitad.

