Pasada la medianoche, por las puertas abiertas del autobús de la selección española aparcado en los bajos del Allianz Arena se escapaba las notas de Potra salvaje, la canción fetiche de los futbolistas en la Eurocopa, la banda sonora también de la alegría del pase a la final de Berlín del próximo domingo (21.00, La1). La música llevaba unos minutos retumbando en los soportales, hasta el vehículo de Francia, estacionado apenas diez metros a su izquierda, en el mismo silencio en el que sus futbolistas abandonaron la zona mixta. Entonces el tema de Isabel Aaiún alcanzó el estribillo y los jugadores españoles elevaron un punto las voces y marcaron el ritmo de los versos aporreando las lunas: “Soy una potra salvaje / que va de viaje / a lo desconocido”.

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