Rectificó Lionel Scaloni, lo agradeció Messi y una mejorada Argentina respiró ya en la sala de embarque de los octavos de final. Por el camino no se quedó de milagro Polonia, que aisló a Lewandowski y dejó su destino en los guantes de Szczesny. Empatados a todo polacos y mexicanos, un gol de Arabia en el último suspiro del partido contra los del Tata Martino hizo que Polonia avanzara a octavos por delante de los aztecas por diferencia de goles. Hasta ese momento, era la mayor diferencia de tarjetas amarillas (cinco de Polonia por siete de México) la que eliminaba a los centroamericanos. México había metido más la pata.

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