El Real Madrid consiguió presentarse en la final de Copa sin entregarse del todo en LaLiga, arrancando un triunfo sufridísimo en el Coliseum, como era de esperar. Fiel a su costumbre, no le sobró nada. Al revés que ante el Athletic, firmó un primer tiempo notable, pero acabó con uno menos por lesión de Camavinga y acogiéndose al milagro habitual de Courtois en el tramo final. El Getafe lamentó el acierto del belga, porque equilibró el duelo y mereció más en el segundo acto, especialmente contra diez. 

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