Laso no seguirá siendo entrenador del Madrid. El seísmo ha sido enorme, acorde con la grandeza del personaje, bajo cuya dirección el baloncesto blanco ha vivido una época de ensueño. Todo un milagro si nos atenemos a lo que se presuponía en 2011, cuando en aquella lejana y esperpéntica presentación casi todas las preguntas estuvieron dirigidas hacia su falta de experiencia y carisma hasta rozar la falta de respeto profesional y personal. Tampoco tenían mejor opinión los aficionados, cuyo mosqueo fue indisimulable.

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