Todo en Francia resulta apabullante. Por lo que tiene en Qatar —Mbappé, Griezmann, Dembélé, Rabiot— y por lo que no tiene —Benzema, NKunku, Kanté, Pogba, Lucas—. El equipo del gallo es hoy aquella Alemania que jugara quien jugara siempre ganaba en el imaginario popular. No es casual que Francia dispute este domingo la cuarta final en los siete últimos Mundiales. Y no es extraño que sea la quinta selección que repite finales seguidas. Antes, Italia (34-38), Brasil (58-62), Argentina (86-90) y Brasil (94-98).

