A Antonio Rüdiger no le preocupan tanto los delanteros grandullones como los pequeños y escurridizos. Por eso le inquietaba más el Kun Agüero que Erling Haaland. Con el argentino sufrió más de un mal rato, como aquel triplete (y gracias) que le metió en sus narices en un 6-0 del City al Chelsea de 2019, mientras que sus duelos con el noruego le han servido para impulsar su carrera. Donde todos ven una presencia intimidante, él ha encontrado en el nórdico un “buen tío” con el que cuerpear y confirmar su fama de marcador reputado. “En mi primera temporada, ningún central había podido con él. Yo fui uno de los primeros”, contó este lunes en sala de prensa.

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