Spiderman, o un sucedáneo bastante aparente, descendió por una cuerda del techo de Anoeta, y junto a dos secuaces secuestró la pelota con la que se iba a jugar. Una de esas decenas que ahora se emplean en cada partido, –así que no había cuidado–, y que incluso se colocan en urnas, sobre pedestales, como si fueran piezas de museo. Hasta se explican. El de la temporada en curso, que se llama Órbita está inspirado, según sus diseñadores, en el efecto hipnótico de un caleidoscopio. Pero luego es tratado a patadas.

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