La Brasil de Carlo Ancelotti empieza a dar miedo. Tras un debut lleno de dudas, la Canarinha ha encontrado velocidad, presión, gol y, sobre todo, la sensación de equipo que tanto buscaba su seleccionador. Dos victorias contundentes después, ya no parece un candidato por historia. En el Hard Rock Stadium sólo había una incógnita: si la invasión alienígena que llevaba días recorriendo las redes aparecería de verdad. Lo hizo. Pero vestía de amarillo.

