Este hombre de mediana edad, más alto de lo esperado, también más ancho, gafas de pasta a lo Elvis Costello, conduce ahora un taxi pero regaló al ciclismo 21 años de su vida. Álvaro González de Galdeano (Vitoria, 1970) fue campeón de España amateur y profesional, ganó una etapa del Giro y otra de la Vuelta, corrió en el todopoderoso equipo ONCE de Manolo Saiz, vivió los años de plomo del dopaje, los del affaire Festina, el pote belga y los registros con perros de la policía francesa. “Notaba que el pelotón iba muy rápido pero no éramos conscientes de que hubiese algo más que hiciese que la gente corriese más de lo normal. Para mí era un asunto más de tráfico de sustancias que de rendimiento deportivo. Mi padre alucinaba con las noticias. Tampoco lo hablábamos mucho entre nosotros, los ciclistas. Nadie te andaba ofreciendo sustancias prohibidas… cada cual iba a lo suyo y no andabas mirando a ver qué hace el de al lado”, explica. No era lo soñado cuando su tío le regaló una Zeus roja al cumplir los 13 y su primer maillot… del Club Ciclista Irunés.

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