Una década lleva la Real Sociedad sin escuchar en Anoeta la música de Händel arreglada por Tony Britten que remite, inequívocamente, a la Champions, esa tonada que todo futbolista quiere oír, en posición de firmes, sobre el césped de cualquier estadio. Pero cada vez está más cerca de que San Sebastián vuelva a vivir los fastos de la gran competición europea. Después de una temporada muy regular, que ni la disputa del Mundial estropeó, el equipo de Imanol Alguacil se mantiene firme en la cuarta plaza. Cuando llegó la cita de Qatar, la Real era tercera en la clasificación. Solo el regreso a los lugares de privilegio del Atlético de Madrid, le hizo bajar un escalón, pero, aparte de los colchoneros, nadie ha discutido a los donostiarras su plaza de privilegio.

