Nadie en su sano juicio daba un duro por una victoria de Honda este fin de semana en el GP de las Américas. Ni el propio Álex Rins, brillante ganador en uno de sus circuitos favoritos, ni su jefe de equipo, un exultante Lucio Cecchinello. Jamás hubieran imaginado que podrían estar tan arriba con una moto que llegó a la cita en Estados Unidos en la última plaza del campeonato de constructores. No había tampoco precedentes a los que agarrarse: desde 2018, solo Marc Márquez había logrado situar a la marca del ala dorada en lo más alto del podio.

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