Revolotea una avispa entre el verdor de Navacerrada, allí donde la selección española de ciclismo ha convivido esta semana antes del Mundial en ruta de Ruanda, y se posa, amenazante, en el rostro de Juan Ayuso, que la espanta agitando la mano y, en un ambiente distendido, menos expuesto que el del UAE, equipo que abandonará con el año nuevo rumbo al Lidl-Trek, bromea: “Así me preparo para Ruanda”.

