<strong>Alejandra Salazar (Madrid, 1985) es toda una referencia del pádel, deporte que comenzó a practicar siendo una niña y en el que se ha convertido en toda una leyenda</strong>. «En mi casa éramos muy de deporte, del que fuera. Empecé jugando al baloncesto en el colegio con mis amigas, pero los fines de semana acompañaba a mi madre que jugaba al pádel en el club (Club de Campo) y le dije que me apuntara. Jugaba con ella en los torneos de madres e hijas y vi que se me iba dando bien», resume <strong>en ‘MARCA la Diferencia'</strong>. «Hace casi 30 años que cogí mi primera pala y el pádel ha evolucionado una barbaridad. Es cierto que al principio el progreso fue lento, pero en los últimos años estamos viviendo un boom tremendo», apunta.

