En este proceso de rodaje y adaptación al medio, Carlos Alcaraz disfruta de una verdadera bendición. Llega esta en forma de checo asustado, tenso y temeroso Jiri Lehecka de principio a fin. Derruido nada más saltar a la pista. En definitiva, no hay partido, o más bien poquito: 6-2 y 6-3. ¿Insustancial? De eso nada. Visto en perspectiva, el monólogo aporta. Comentaba hace un par de días Carlos Alcaraz: “Yo lo que necesito es echar horas en pista, jugar todo lo que pueda porque sobre esta superficie [ocho partidos] me falta experiencia”. Y pese a que el reloj no se extienda demasiado, resuelto el duelo en 1h 25m, el murciano se gana otra ronda y, en consecuencia, más rodaje, otro encuentro y una nueva oportunidad –este viernes en los cuartos, con rival y horario todavía por determinar– para seguir aclimatándose y cogiéndole el pulso a esto tan complicado de jugar en hierba.

