El cemento de la pista de entrenamiento multiplica la sensación de calor y el cordaje de Carlos Alcaraz despide pelotazos sin parar. A un costado, la novia de su hermano Álvaro le observa durante la sesión y aprueba en tono de broma: “Lo haces bien, sigue así…”. A lo que el tenista, serio y a la vez juguetón, responde en la misma línea cuando se aproxima: “Sí, parece que tengo futuro…”. Instantes después interviene Juan Carlos Ferrero, que insta a su jugador a contemporizar menos en la devolución y a echarse encima de la pelota en el golpeo. “Entrenaremos un poquito el resto a ese segundo saque que [Djokovic] se juega muchísimas veces, sobre todo en la parte del deuce [el lado derecho del sacador] y a la T [la intersección de los dos cuadros] en el abierto, en la ventaja”, analizaba poco antes el técnico.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *