La delicada zurda de Jordi Alba, un lateral suplente, mal visto por algunos periodistas y también distanciado de muchos aficionados, descerrajó a última hora un partido que Osasuna defendió como si le fuera la vida ante la impaciencia del Camp Nou. Al Barça le temblaba el pulso cuando empezaba a tener a tiro el título de Liga. Y entonces salió el veterano Alba, relegado por el joven Balde, y marcó el 1-0. Un marcador repetido hasta 11 veces en el campeonato y que define la trayectoria del Barcelona. El gol sorpresa de Alba redimió al amplio surtido de delanteros negados ante Aitor Fernández. Los navarros se batieron igual de bien con 11 que con 10 desde la expulsión de Herrando.

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