Ya no toca el piano ni la guitarra como cuando era niña, pero los sigue guardando por si le atrapa la morriña. Ahora, cuando necesita limpiar su cabeza, solo le basta con abrir la puerta de casa. “Sigo viviendo en Ribes, a nosotros nos gusta llamarlo Ribes no Sant Pere de Ribes”, aclara Aitana Bonmatí (Barcelona, 24 años). “Esa es mi forma de despejarme. Estar en mi pueblo, con mi gente y con mis amigos de toda la vida. Y, cuando tengo tiempo libre, me pongo a leer”, añade, vía teléfono, la interior de la selección española, símbolo de la primera generación profesional del Barça. El camino en la cantera, sin embargo, no fue de rosas. “El trabajo era amateur, no teníamos ni la infraestructura ni contábamos con la preparación que tienen hoy las chicas”, explica Aitana, que reflexiona cada palabra como si su discurso fuera tan importante como su juego. Reservada de pequeña, hoy desinhibida, Bonmatí lidera a la Roja que este sábado se juega la clasificación a los cuartos de final de la Euro frente Dinamarca (21.00, La1). A las muchachas de Jorge Vilda les vale con un empate para colarse entre los ocho mejores equipos del continente.

