Con más incomodidad que la que refleja el marcador final (34-26), la selección española derrotó a la de Chile y logró la clasificación matemática para la fase principal del Mundial. Un partido que, en teoría, no debía originar problemas a los Hispanos se torció desde su inicio (0-2), y aunque pareció tomar el rumbo esperado (12-7) se convirtió en un plato indigesto. Jordi Ribera tuvo que recurrir a medidas que no estaban en el guión, como jugar varias fases con siete en el ataque para aclarar el espesura en la que habían caído sus jugadores.

