Zidane patinó en su retorno a casa. Ni la obra de arte de Olise bastó para mantener el pleno del técnico francés. Dominaron la posesión y el juego, pero Bastoni neutralizó el tanto local y Donnarumma se erigió en un gigante insuperable bajo palos, amargando la noche a una Francia que se desesperó ante el entramado italiano.

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