Expía sus pecados el equipo de López de Lerma ganando el miniderbi ante su afición y volviendo a recuperar para la causa a un Cestero que dio empaque a la medular de un Castilla que, con Thiago Pitarch, marcó la diferencia. Un gran gol de Yáñez acabó con las desgracias de un filial blanco que encajó dos desafortunados goles, uno en propia puerta de Mario Rivas justo antes del descanso y otro en el rechace de un penalti parado por Mestre, y que cerca estuvo de encajar el 3-3 en el minuto 101 en un remate del rojiblanco Castillo que se estrelló en el larguero. Una montaña rusa de situaciones que acabó con una gran alegría para el Castilla, que coge impulso imponiéndose en el derbi ante el Atlético Madrileño y sale de una mala racha de resultados.

