LaVuelta entró en su territorio definitivo sin pedir permiso. Después de la precisión milimétrica de la contrarreloj, regresaron las carreteras donde las cuentas se hacen con piernas, pendientes y ataques. Peñas Blancas esperaba al final de 210 kilómetros, pero la batalla comenzó mucho antes. No hubo tregua, ni fuga sencilla, ni kilómetros de cortesía. El pelotón salió de Vélez-Málaga con la sensación de que cada oportunidad podía ser la última.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *