Cuentan los compañeros de El Confidencial que Luis Rubiales utilizaba un bolígrafo de espía para grabar —de manera clandestina, lógicamente— sus reuniones presenciales con algunos ministros y diversos altos cargos del Ejecutivo, que es lo más peligroso que puede hacer un presidente de cualquier organismo oficial nada más jurar el cargo: creerse James Bond. Imposible, pues, no acordarse de aquel episodio en el que Seinfeld y Elaine viajan hasta Florida para asistir al homenaje que los asociados del condominio preparan al padre del cómico.

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