«Sé que no os gusta, pero gana partidos, nos puede dar muchos puntos», se escuchó gritar a Gabi a los jugadores del Atlético durante uno de los entrenamientos de esta pretemporada en El Cerro. Un vaticinio que Arnau Ortiz haría bueno a las primeras de cambio en el amistoso frente al Manchester United de este pasado sábado en Estocolmo. El balón parado como un arma que tuvo especial protagonismo en los albores del Cholismo con el gran capitán como uno de los ejecutores de lo dibujado previamente en la pizarra. Nadie más apropiado para desempolvar los goles de estrategia.

