Durante media hora, Brasil dejó de creer en Casemiro. Lo hizo la grada, lo hizo buena parte de la prensa (alterada en la tribuna del Metlife) y hasta el presidente del país. «Todo el mundo que estaba conmigo decía que sacaran a Casemiro. Yo también estaba en esa», reconoció Lula da Silva horas después del pase a octavos. Afortunadamente para la Canarinha, hubo alguien que nunca dudó… y era la única persona cuya opinión realmente importaba. La de Carlo Ancelotti.

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