En 1995 Rudy Tomjanovich, entrenador de los Houston Rockets inmortalizó una frase para la posteridad tras ganar con su equipo el segundo anillo consecutivo tras haber acabado octavo en la fase regular: «Nunca subestimen el corazón de un campeón». Una sentencia que le va al pelo al Real Madrid, que se clasificó de forma heroica para la final de la Euroliga tras tumbar sin ningún pívot a un Valencia decepcionante.

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