Desde que aterrizó en Barcelona, Salma Paralluelo jugó durante dos años con pequeñas molestias en la rodilla que fueron agravándose hasta el punto que ya no podía pensar en mejorar en los entrenamientos, sino simplemente en no hacerse daño. La temporada pasada, después de los Juegos Olímpicos de París y de años acumulando una enorme carga de minutos, estaba “destrozada”, reconoció a EL PAÍS. Entonces, tomó la decidió de parar. Durante meses trabajó al margen del grupo, inmersa en un proceso de readaptación y en un plan individual para dejar atrás aquel dolor en el tendón y evitar una nueva lesión. Y regresó.

