Al otro lado del teléfono, el técnico Pol Toledo habla de una tenista dolida, obligada a rehacerse una y otra vez; por una razón u otra, peleando constantemente contra los elementos, si no la desdicha o el rumbo que se tuerce. En realidad, nunca lo tuvo fácil Paula Badosa, a la que una lesión de espalda puso hace tres años entre la espalda y la pared: una carrera en entredicho. Pero no era el primer órdago, tampoco el último. Conoce la española de sobra la ruta de retorno, pero cuesta que cicatricen todas las heridas, recuperar ese ánimo mellado al que “desde allí arriba”, decía ella, alguien pone a prueba una y otra vez. Volver, el sino de una jugadora que trata de recomponer el puzle y enderezar la nave desde su aterrizaje en la élite. Por ella no será, está claro: “Rendirse no es una opción”.
DARDOS Y LA ARISTA SENTIMENTAL
El gerundense relaciona las lesiones de su jugadora con el estado emocional. “Ella necesita estabilidad, pero cuando en tu entorno cuesta, corres un riesgo mayor de sufrir subidas y bajadas. Eso le pasó factura también desde el punto de vista físico”, desliza.
Badosa ha sufrido del psoas (cadera) y la espalda, sobre todo. A finales de marzo, la tenista se explayó en un escrito: “No seré recordada por los títulos, pero sí por ser capaz de volver”. Y el verbalizarlo, piensa Toledo, “le ayuda porque la gente entiende mejor por dónde ha pasado”.
La arista sentimental también ha sido determinante. Badosa y Tsitsipas rompieron tras dos años juntos, y desde el entorno del griego (27 años) han transmitido algunos mensajes en los que se insinúa que la influencia de la española le perjudicaba.
El propio Tsitsipas dejó caer que prefiere una pareja “que no juegue al tenis”, y su madre afirmó recientemente que Badosa suponía “una carga” por la “constante” exposición mediática. “Aquello era demasiado intenso y terminó destruyéndolos”.
En ese sentido, Toledo cree que “ellos hablan demasiado de Paula”, y que al final “a Stefanos le ha costado aceptar que la mujer brillara más que el hombre en la relación”. “Ha tenido que aguantar según qué cosas…”, zanja. Tsitsipas es hoy día el 75º del mundo y este año ha caído en seis primeras rondas.

