Que el <strong>Barcelona </strong>disfrute hoy de uno de los mejores delanteros del mundo como <strong>Lewandowski </strong>no oculta el error garrafal de haberse desprendido de <strong>Ferran Jutglà</strong>. O peor aún, haberlo vendido por cinco millones. En sus apariciones de azulgrana ya había dado la cara pero en cada aparición con el <strong>Brujas </strong>no deja de demostrar que es un delantero de quilates. La manera de fabricar el primero gol de su equipo, su instinto para firmar el segundo o la mano de extraterrestre que exigió a <strong>Oblak </strong>tas un movimiento de ariete de manual son simples ejemplos con los que se merendó a la defensa del Atlético. Incomprensible también que no milite en LaLiga… y que no esté en la lista de <strong>Luis Enrique</strong> para el Mundial.

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