El Valencia logró una victoria fundamental ante el Girona que no solo le hace adelantar paso importante hacia la salvación. Además, se reconcilió en parte con la grada que agradeció la reacción de su equipo, cuando más le podían haber estrangulado los nervios. Al final del partido, todos abrazaban a Dimitrievski que evitó un gol cantado de Stuani en el 91 cuando el equipo visitante ya había encerrado a los blanquinegros. Con 39 puntos, el equipo de Corberán -que se libró de los reproches- se aleja de los puestos de descenso, aunque tendrá que seguir peleando, como el Girona, que se queda con 38, tras encadenar dos derrotas.

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