Esto ya se ha explicado más veces aquí, lo de que un triunfo pírrico es aquél que se consigue, pero que puede considerarse de escaso valor atendiendo a lo que uno se deja por el camino. Por ejemplo, a Barrios. Sí, otra vez a Barrios. Que no estuvo el día que tenía que estar, léase Sevilla, y que ahora trataba de recuperar un estado de forma aceptable antes de la doble cita con el Arsenal. Así que Simeone lo incluyó en el once para que dibujara un primer acto deficiente y para que, cuando se estaba viniendo arriba justo después, fundamental en el segundo gol local, por ejemplo, volviera a perderse por lo muscular.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *