Una mujer holandesa de 52 años ha denunciado haber sido obligada por su expareja a tatuarse hasta 250 veces su nombre, iniciales y frases posesivas por todo el cuerpo, incluidos el rostro y zonas especialmente sensibles. Según su testimonio, llegó a tener cerca del 90% de su piel cubierta con inscripciones como «Propiedad de», en un episodio que describe como años de abuso y control.

