El A.C. Monza estuvo a punto de conseguir el ascenso directo a la Serie A hace una semana. Le faltaba una victoria. Era casi imposible que el nuevo juguete de Silvio Berlusconi perdiese en Perugia cuando acariciaba la categoría reina por primera vez en 110 años. ll Cavaliere se lo compró hace tres temporadas con su amigo Adriano Galliani. Metió un dineral, bajó a contar chistes al vestuario, dio lecciones de táctica en público a su entrenador y prometió a los tifosi que los llevaría a Primera. Volver a verle en un palco de la Serie A, incluso contra su viejo Milan… Una historia perfecta. Pero se evaporó con el partido en el último minuto.

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