El Estadio Olímpico de Londres rezumaba el aroma de las grandes tardes de atletismo, las que quedan en la retina y en la memoria de los aficionados durante años. Todas las miradas de esta undécima cita de la Liga de Diamante, en Londres, estaban puestas en la milla y en el intento de récord del mundo que Josh Kerr vivía desde hace años casi como una obsesión.

