“Hay mucho tiempo de concentración y necesitas un buen grupo, una buena convivencia”. Rodri Hernández tomó el relevo de Álvaro Morata. La premisa era la misma: el todo es más que la suma de las partes. “Nos ayudamos los unos a los otros, nos divertimos, lo pasamos bien… Y eso es importante”, insiste el capitán de la Roja antes de la final ante Argentina. La Roja lleva 47 días de concentración. Una filosofía que explica por qué España funciona como un bloque sólido. Lo es en el campo y también fuera de él.

