Hace relativamente poco tiempo el precio del diésel era netamente inferior al de la gasolina. Pero poco a poco fue equiparándose hasta que ahora, de golpe, se ha disparado incluso por encima de la segunda como consecuencia de los problemas geopolíticos que hay con la eclosión del conflicto en Oriente Medio. Y eso afecta claramente a los carburantes que es uno de esos factores en los que la inflación no perdona y se dispara. Ya ocurrió en 2022 con la guerra de Ucrania y ahora se ha desbordado al alza más aún.

