El Madrid volvió a golpear en el clásico europeo. Si en la primera vuelta de la Euroliga había conquistado el Palau, esta vez triunfó en su casa con un ejercicio defensivo que dejó en los huesos al Barcelona: solo 61 puntos sumó el grupo azulgrana, su peor anotación de la temporada. Su producción ofensiva en cada cuarto (14, 17, 16 y 14 puntos) fue minúscula. El Madrid repartió esfuerzos en una actuación solidaria y grupal para abrochar una victoria que permite al conjunto blanco igualar a su rival en la clasificación con 14 victorias y cerrar la herida del último clásico liguero.

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