Alza la vista Carlos Alcaraz, y en el horizonte divisa un Everest en ciernes. Es Jannik Sinner, joven gigantón pelirrojo que crece y crece, criado y pulido en las faldas de los Alpes; pecoso y estilizado, esta temporada se ha convertido en un mal trago para el español: dos encuentros, dos derrotas. “Que me haya ganado los dos últimos partidos influye positivamente en mi actitud, porque soy un chico muy competitivo y quiero demostrar de lo que soy capaz. La verdad es que le tengo ganas y voy a ir a por todas”, dice el de El Palmar, convencido de que puede sortear el escollo de los cuartos (hacia las 3.00, Eurosport) y aproximarse así al gran sueño: lograr su primer grande y ascender a lo más alto del circuito.

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