El Real Madrid no había perdido ningún partido en casa esta temporada. Siete de siete llevaba, con cuatro victorias en la Euroliga. Pero llegó la primera derrota y fue sonada (77-87). Más por la sensación de inferioridad que por el marcador final. Ninguna opción ante un Panathinaikos muy superior que encarriló el choque en una gran primera parte: 38-52.

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