No todos los días se puede acertar. Mercedes lo sabe bien. Durante el Gran Premio de Países Bajos, cuando salió el Safety Car, tenían dos opciones: meter a Hamilton a boxes o dejarlo fuera. Eligieron la segunda, cuando tenía montado un neumático medio usado que, para mala suerte del británico, no aguantó a pleno rendimiento y terminó perdiendo, ya no solo la victoria; también el podio. Quedaban 12 vueltas cuando salió el coche de seguridad y era difícil que se pudiese mantener, a pesar de que Max había perdido momentáneamente el liderato.

