España patinó contra Bélgica (73-83) en su tercer partido en el Eurobasket, un golpe más duro por el mal juego ofrecido y por el bajón anímico que por su efecto en la clasificación. La selección todavía puede ser primera de grupo rumbo a los octavos (pasan cuatro de los seis equipos del grupo), si vence a Montenegro el martes y Turquía el miércoles, aunque tampoco tiene el billete en la mano y el encuentro dejó al conjunto de Scariolo con mal cuerpo. España no fue ese conjunto de mandíbula apretada en defensa y todos los tipos aportando a la hucha. En Tbilisi apareció un equipo descosido en el centro de la pintura, inferior en el rebote (31-40) y al que Lecomte (20 puntos y cuatro asistencias) clavó un cuchillo cada vez que aceleraba rumbo al aro. Menos de 20 horas después de bailar ante Georgia, una España de piernas cansadas se dio un baño de realidad.

